Por unos segundos, nadie pudo moverse. La lluvia caía sobre los coches negros, los rostros de los guardaespaldas, los trajes caros de los funcionarios y el abrigo desgastado
El cajero no pudo apartar la mirada del papel durante unos segundos. Las palabras eran breves, pero bastaron para que la elegante sala del banco de repente pareciera
El hombre sostenía la foto en sus manos, pero durante unos segundos no podía moverse. El polvo se levantaba alrededor de sus zapatos. El agua fangosa fluía lentamente
La noche de caridad en el hotel ‘Gran Aurora’ se suponía que sería uno de los eventos más importantes de la temporada. En las invitaciones figuraban nombres de
Lucía estaba sentada en la cama del hospital con su recién nacido en brazos cuando la pantalla del televisor se iluminó con una franja roja de noticias urgentes.
Detrás de la barra estaba Marta, la dueña del lugar. Conocía a cada uno de ellos. Sabía quién fingía ser más peligroso de lo que realmente era. Sabía
El restaurante «Maison d’Or» era un lugar donde el silencio costaba más que una cena en la mayoría de los hogares. Las arañas de oro colgaban sobre la
El comedor de la base militar rara vez estaba en silencio. Ese día, como de costumbre, estaba lleno de conversaciones, el sonido de bandejas metálicas, pasos pesados y
Alejandro Vargas siempre había sido considerado afortunado. Nació en una familia con todo lo imaginable: una empresa constructora, residencias, apartamentos en el extranjero, consejeros privados y un apellido
Cerca de una de las columnas, estaba de pie una joven mujer. Llevaba gafas oscuras, un bastón blanco y su mano descansaba sobre el asa de un cochecito