La incesante lluvia caía sobre la ciudad durante varios días agonizantes, convirtiendo la vida cotidiana en una auténtica pesadilla. El diluvio avanzaba lentamente pero de manera implacable: primero
El departamento de urgencias del hospital, generalmente el epicentro de la lucha por la vida, estaba sumido en ese silencio específico y casi antinatural que en el mundo
Valeria era una brillante directora de Recursos Humanos de 38 años, cuyo nombre se pronunciaba con respeto en toda la zona corporativa de Santa Fe en la Ciudad
La atmósfera de esa tarde memorable en la arena estaba tan cargada de tensión que parecía casi tangible, impregnada del pesado olor del polvo levantado, el aroma metálico
El día prometía ser excepcionalmente sombrío, como si el cielo mismo quisiera sintonizar con los trágicos ánimos que prevalecían entre los dolientes reunidos en el antiguo cementerio de
La camarera cayó con enorme ímpetu, y sus manos, buscando apoyo en un instintivo reflejo defensivo, se clavaron directamente en el vidrio disperso, provocando un dolor súbito y
Cada respiración en este estéril pasillo del hospital me causa un dolor físico, y el peso de mi hijo no nacido parece aplastarme contra la fría e indiferente
Una soleada mañana en una de las concurridas calles de la metrópoli parecía ser otro día tranquilo para un hombre mayor que desde hace años se dedica a
El cielo sobre la metrópolis se había teñido de un color plomizo sucio, y las nubes, cargadas de humedad y smog urbano, comenzaron a lanzar hacia la tierra
La puerta de acero se cerró con un estruendo ensordecedor, resonando dolorosamente en las frías paredes de la habitación, dejando tras de sí un silencio denso y opresivo.